Año nuevo

Palabras: Año Nuevo, decepciones y esperanza

La estúpida aplicación le preguntó si quería compartir unos recuerdos que ahora eran brasas incandescentes y dolían como duelen todas las decepciones. Miró a su gata, la única que le acompañaría en la entrada del Año Nuevo, si no contaba como verdadera presencia la premio Nobel Alice Munro y su colección de relatos Lunas de Júpiter. Volvió a mirar la foto que le sugería Facebook: ella rodeada de los amigos de su ex. la Nochevieja anterior, ella ataviada con el kit completo de cotillón del súper, ella sonriendo confiada. Del piso de abajo subía el rumor de una fiesta. En el silencio de su casa podía distinguir trozos de conversaciones y risas. Había mentido a los que se habían ofrecido a darle cobijo apenados por su recién estrenada soltería. “La pasaré en casa con dos amigas”. Nadie sospechó que se trataban de su gata y de la maestra mundial del relato contemporáneo. 
Tomo la última uva entre los dedos y la observó unos segundos. ¿Un deseo para el Año Nuevo?

Cerró los ojos y pensó en algo intangible, que no valía dinero, algo en lo que no reparaban los que ahora rodeaban su cuello de espumillón y vestían gorros y antifaces de cartón: pidió que a su vida regresase la esperanza.

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