Casa Real


Fue una verdadera sorpresa que revolucionó la llegada de la primavera: el encargo de la Casa Real; el momento más esperado en la carrera de Serafín Morales.
Toda una vida consagrada a la lucha contra la fugacidad de la vida, contra el despiadado bocado del paso del tiempo. Había llegado por fin la hora, su cumbre laboral.
Nada hacia presagiar el desafortunado desenlace. Como si el vil destino se empeñase en construir una metáfora contra la meritocracia y la igualdad de oportunidades, concluído el encargo, en la taxidermia Morales reinaba la decepción: el oso Mitrofan había quedado ligeramente bizco.

Escucha la línea del cielo




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